Hijo mío: Déjame demostrarte el amor que siento por ti, con este consejo que te servirá mucho, este consejo me lo dio mi padre y ha ido de generación en generación, ahora te toca a ti escucharlo de mí y ya después será decisión tuya, si lo tomas o lo dejas, porque no te seré eterno y algún día te voy a faltar, esa es la ley de la vida, tienes razón ya soy viejo, tal vez comienzo a estorbar, mi piel comienza a arrugarse y mis cabellos a pintarse de blanco, como si fuera la manecillas del reloj que van avanzando…
Así van los años en mí, yo también tuve tu edad, viví la etapa que ahora vives y si piensas que he fracasado, no cometas los mismos errores, prepárate y aprovecha las oportunidades que llegan a tu vida, porque de ahí vas a adquirir la sabiduría y disciplina, para discernir palabras de inteligencia y recibir la corrección que da la prudencia, la rectitud, la justicia y la equidad.
Para infundir sagacidad en los inexpertos conocimiento y discreción en los jóvenes, ahora escucha, la biblia de la existencia, la vida es un camino que todos tenemos que recorrer, para unos es más larga y para otros más corta según su destino, la felicidad es el camino que te lleva a esa existencia, por eso trata de ser feliz siempre, el pasado ya paso el futuro sabrá dios si llegará, hay una cosa muy importante, lo primero que tienes que hacer para ser feliz, es estar en paz con dios y con los hombres, ser responsable de tus actos, buenos o malos, si haces algo bueno, disfrútalo, pero si haces algo malo, enfrenta las consecuencias como hombre, pero en cuanto al amor, sólo tú decides.
Hijo mío, escucha bien mis consejos y no olvides las enseñanzas de tu madre y perdóname por la disciplina fuerte que te di, si tu corazón es sabio, también mi corazón se regocijara en lo más íntimo de mi ser, me alegrare cuando tus labios hablen con rectitud, escucha a tu padre que te engendró y no desprecies a tu madre cuando sea anciana.
Colaboración de Iván Monte
México
